Hace años me contó mi mamá que nuestro corazón es como una hoja de papel. Cada vez que alguien a quien amamos (familia, amigos, parejas, hijos, nietos, etc.) nos hiere, nuestro corazón se hace como una hoja de papel que la haces bolita, pero al desdoblarla le quedan arrugas que por más que quieres hacer desaparecer, no es posible.Uno mismo lo ha hecho.
Yo lo he hecho, quizá no con la intensidad y frecuencia que otras personas, pero reconozco que lo hehecho y me pesa haber arrugado el corazón de aquéllos a quienes siento que amo...
¿Mi corazón está arrugado? Sí, y quizá trato de no darle mayor importancia, pero ahí están esas arrugas incómodas, unas más marcadas que otras... y molestan...
He llegado a pensar en quemar ese corazón-papel para ver si de las cenizas renace uno nuevo, pero de pensar que volverá a ser arrugado, mejor me quedo con el mismo y me pierdo en las actividades cotidianas de la vida para ya no saber el estado de mi corazón-papel...
No se arrugue Orly, no se arrugue.
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