lunes, 21 de marzo de 2011

Senbazuru por Japón...


Hace una década me topé con un cuento japonés sobre unos adolescentes afectados por la bomba de Hiroshima. Una niña estaba grave, mientras que su amigo (no recuerdo los nombres) se dispuso a hacer mil grullas de papel para que se le concediera el deseo de que ella recuperara la salud; sin embargo, la niña murió.
Ahora quiero aplicar el senbazuru (千羽鶴), o las mil grullas de papel, para que se cumpla mi deseo de ver a Japón recuperado de este segundo desastre nuclear en su historia.
Aquí va la primera, a la cual llamé "Kibô no Hikari" (Luz de Esperanza)...

Y si no sabes cómo hacerla, te sugiero este video: Grulla

jueves, 6 de enero de 2011

No me interesa


No me interesa lo que haces para ganarte la vida.

Quiero saber lo que ansías y si te atreves

a soñar en satisfacer el anhelo de tu corazón.


No me interesa tu edad.

Quiero saber si te arriesgarías a parecer tonto por amor,

por tu sueño, por la aventura de estar vivo.


No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu luna.

Quiero saber si has tocado el centro de tu pesar, si las traiciones de la vida, te han abierto o si te han marchitado

y cerrado por miedo a sufrir más dolor.


Quiero saber si puedes sentarte con el dolor,

el mío o el tuyo, sin intentar esconderlo, menguarlo o arreglarlo.


Quiero saber si puedes estar con la alegría, la mía o la tuya,

si puedes bailar con frenesí y dejar que el éxtasis te llene hasta la punta de los dedos sin

advertirnos que tengamos cuidado.


Que seamos realistas, que recordemos las limitaciones de ser humanos.


No me interesa si la historia que me cuentas es cierta.

Quiero saber si puedes decepcionar a otros para ser fiel a ti mismo,

si puedes soportar que se te acuse de traición sin traicionar a tu propia alma,

si puedes carecer de fe y ser, por ello, digno de confianza.


Quiero saber si puedes ver la belleza aun cuando no sean bonitos todos los días,

y si puedes hacer de su presencia la fuente de tu propia vida.


Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mio y, aun así,

pararte a la orilla del lago y gritar a la plateada luna llena ¡SI!.


No me interesa saber dónde vives ni cúanto dinero tienes.

Quiero saber si puedes levantarte, después de una noche de dolor y desesperación,

cansado y magullado hasta los huesos

y hacer lo que haya que hacer para dar de comer a los niños.


No me interesa a quién conozcas ni cómo llegaste hasta aquí.

Quiero saber si permanecerás conmigo en el centro de la hoguera sin echarte atrás.


No me interesa dónde ni qué has estudiado.

Quiero saber qué te sostiene, desde dentro, cuando todo lo demás se demorona.


Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo y si de verdad te gusta la compañía que tienes en los momentos vacíos.